Facultad de Artes y Humanidades

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Palabras de Carolina Gamboa

Noviembre 17 2017

Directora del Coro Uniandes, en el concierto Carmina Burana - 70 años Universidad de los Andes

16 de noviembre de 2017

Buenas tardes.

Hoy comenzamos con la celebración de los 70 años de fundación de nuestra Universidad, y qué mejor manera de hacerlo que con música, al aire libre y en compañía de todos. De los 69 años en que ha existido la Universidad, ha habido coros durante 56, programa de música durante 28, formación musical para niños y jóvenes durante 21 y orquesta durante 11 años de esta historia.

Gran parte de esta historia musical de la Universidad se debe al trabajo de Amalia Samper, quien dirigió el Coro desde su fundación en 1961 hasta su retiro en 2003, y quien impulsó la creación de espacios académicos de práctica y formación musical en nuestra Universidad constantemente. Primero, dando vida a los clubes de estudiantes cantores masculino y femenino, y al Coro mixto de los Andes después, y al hacerlo, enamorando de la música y el canto a los miles de estudiantes que pasaron por sus coros. Luego, impulsando la creación de la opción en Música, y por último, la creación del programa de estudios musicales, que luego se convertiría en el Departamento de Música.  Manuel Cubides, director general del concierto de hoy, comenzó su formación en el Coro Uniandes bajo la dirección de Amalia Samper. Y fue él quien, luego de estudiar en Austria, regresó a Colombia, creó el programa de estudios musicales y posteriormente fundó el Departamento de Música. Así como Manuel, decenas de exalumnos de Amalia son líderes en el campo musical colombiano e internacional. Con el concierto de hoy queremos recordar nuevamente a Amalia, y presentarle un homenaje así sea a distancia, pues por motivos de salud no nos pudo acompañar hoy.

En 1986 Amalia Samper recibió la Medalla de Oro de la Universidad de los Andes, máximo galardón que otorga nuestra universidad a personas ilustres y que han prestado servicios eximios a la comunidad. Es una medalla que se ha otorgado en muy pocas ocasiones a lo largo de estos 69 años y refleja no solo su calidad artística y profesional, sino el efecto que su trabajo tuvo en quienes fueron sus estudiantes, y en el valor incalculable que tuvo su esfuerzo en pro de la Música en toda la Universidad y el campo artístico colombiano. El que hoy tengamos en el escenario a estos coros y esta orquesta, anclados en un Departamento de Música, y con egresados sobresalientes trabajando en Colombia y en todas partes del mundo, son resultado del trabajo incansable y de la calidad humana y profesional de Amalia. El concierto de hoy también es un homenaje a ella, de todos nosotros, de todos quienes fueron sus estudiantes, y todos quienes ahora trabajamos en el campo coral y musical en Colombia.

La música vive en el centro de nuestra Universidad. A nivel oficial acompaña las celebraciones más importantes, como los grados, el día del estudiante y del profesor, las ceremonias de distinciones académicas y los homenajes a los profesores y empleados que cumplen más de 20 años en la Universidad. La música representa el mayor porcentaje de la actividad cultural de la Universidad, dentro y fuera de los auditorios, con nuestros grupos propios y con invitados externos. En espacios menos oficiales, la música hoy en día acompaña la vida de cada uno de nosotros, al estudiar, al escribir, al trabajar en grupo, al celebrar el primer o el último día de clases; nos acompaña en la alegría o el duelo y al experimentar un concierto en vivo con muchos o al disfrutar la música grabada en nuestros audífonos o parlantes. Hemos ido creando bandas sonoras personales y grupales, que son parte intrínseca de nuestras vidas. La banda sonora de nuestra Universidad HOY está llena de música: del rock, el pop y las músicas tradicionales de los Martes en Vivo en la Plazoleta del Lleras, de los estudiantes de música practicando en El Campito, de nuestros profesores y egresados nominados a los Grammy y sonando en todas las plataformas digitales, de las obras de nuestros compositores sonando aquí y en auditorios internacionales, y de nuestros cantantes, coros, conjuntos, ensambles y orquestas presentándose en los auditorios dentro y fuera de la Universidad.   

 En noviembre de 2008 los coros y la orquesta de la Universidad presentaron el Requiem de Mozart para celebrar los 60 años de la Universidad, y hoy presentamos otra obra maestra de la música, el Carmina Burana de Orff, para empezar a celebrar los 70.

Carmina Buranaes una cantata secular, compuesta en 1936 por el compositor alemán Carl Orff, basada en una colección de 24 poemas medievales, reunidos en un manuscrito encontrado en el municipio alemán de Benediktbeuern. Su título completo se traduciría en español como “Cánticos de Bura: canciones seculares para cantantes y coros para ser cantadas junto a instrumentos e imágenes mágicas”. La obra está estructurada alrededor de la idea de la rueda de la fortuna como símbolo de la naturaleza caprichosa del destino, y los textos de los poemas están dedicados a una amplia selección de temas, igualmente significativos en el siglo XIII como hoy en día: la veleidad de la fortuna y la riqueza, la naturaleza efímera de la vida, la alegría por el retorno de la primavera y los placeres y peligros de beber, de la gula, de las apuestas y la lujuria.  Carmina Burana es reconocida mundialmente como una de las obras maestras del repertorio sinfónico coral y es una de las obras corales más interpretadas de la historia. Su música es imponente y está impulsada por ritmos enérgicos y sonoridades monumentales. A nivel emocional, la música alterna entre la alegría y la amargura, la esperanza y el dolor, en representación de los cambios súbitos de fortuna en la vida humana.

Ésta no es una obra para intérpretes novatos o aficionados. Para montar esta obra y presentarla en escena se necesita técnica, disciplina y pasión. Técnica, instrumental o vocal, que tarda años en desarrollarse, para poder interpretar lo que Carl Orff escribió en la partitura y conseguir el efecto emocional deseado. Disciplina, porque la complejidad rítmica y melódica de la obra pueden asustar y desanimar al intérprete en el primer ensayo, y sólo con la perseverancia de decenas de ensayos se puede lograr un buen resultado.  Los cantantes corales dedicaron aproximadamente 80 horas este semestre en ensayos parciales y grupales para preparar las 88 páginas de la partitura coral, que Orff dieñó para dos coros de adultos (un coro grande y un coro piccolo) y un coro de voces blancas de niños y jóvenes. Los integrantes de la orquesta dedicaron unas 50 horas en ensayos parciales y grupales para ensamblar las texturas de esta obra para gran orquesta, que requiere tres flautistas (que también tocan piccolo), dos oboes, un corno inglés, tres clarinetistas, dos fagotes y un contrafagot, cuatro cornos, tres trompetas, tres trombones, una tuba, toda la familia de cuerdas: violines, violas, violonchelos y contrabajos, y una enorme sección de percusión con 5 timbales, dos redoblantes, bombo, triángulo, platillos, matraca, castañuelas, pandereta, cascabeles, tam-tam, campanas tubulares, campanas regulares, tres metalófonos, un gong, un xilófono, dos pianos y una celesta. Y los pasajes para los cantantes solistas, requieren de intérpretes virtuosos y valientes con gran manejo técnico vocal, gran proyección y dicción para que su voz y sus textos se oigan por encima de la orquesta y el coro. La dirección coral y orquestal de una obra como esta requiere dominio total de la técnica de dirección (para control rítmico de pasajes sumamente complejos, para expresividad de movimientos muy contrastantes, y para ensamble de 300 personas cantando y tocando al mismo tiempo). Requiere conocer el latín, idioma en que está escrita la obra, y su pronunciación alemana, como la concibió Orff. Y requiere tener lo que los directores llamamos un “gran baúl de trucos”, para ayudar y guiar a los intérpretes a solucionar los miles de retos musicales de la obra. Para los músicos, esta obra requiere de mucha energía para cantar y tocar fortíssimo, y también para cantar pianissimo con pasión, que es mucho más difícil; frialdad para no doblegarse ante los retos rítmicos, y ante todo, un compromiso artístico profundo, para a través del canto o del propio instrumento, expresar todo lo que Orff compuso, combinado con las emociones de cada uno al interpretarla, y así llegar al público y ser capaces de conmoverlo.

Lo que vamos a presentar hoy es una muestra de muchos aspectos centrales de nuestra Universidad. De la importancia de la educación general y artística para todos, porque los cantantes de los coros son estudiantes de música y de todas las carreras, de pregrado y de posgrado, y también hay egresados que han seguido cantando después de graduarse y algunos cantantes externos a quienes ya consideramos Uniandinos. Es muestra también de la importancia de la disciplina y el compromiso individual en un ambiente grupal, porque para presentar esta obra se necesita que cada músico sepa total y completamente su parte a nivel individual, pero que también sepa ensamblarla con todos los otros, y para esto se necesitan los ensayos, a los que, por muchos cantantes e instrumentistas que sean, no puede faltar nadie; es un compromiso de cada uno con todo el grupo y con la música.

Antes de terminar, quiero dar las gracias al Rector y todo el equipo de la Rectoría, a María Teresa Tobón, a todo el equipo de la Secretaría General, de Desarrollo y Relaciones Públicas por habernos propuesto presentar esta obra en este formato público, y por apoyar el desarrollo logístico que requirió llevar la idea a lo que vemos hoy. A la Gerencia del Campus y la Dirección Jurídica, quienes nos ayudaron a solucionar cientos de retos, desde los permisos para el uso del parque hasta el cumplimiento de las leyes de derechos de autor. A las oficinas de comunicaciones de la Universidad y de nuestra Facultad, por el gran empeño para lograr contarle a todo el mundo sobre esta celebración. A la Decana de Artes y Humanidades Patricia Zalamea y a todo el equipo administrativo de la Facultad de Artes y Humanidades. Y muy especialmente a todo el equipo del Departamento de Música, especialmente quienes se encargaron que del montaje musical y la producción audio-visual del concierto. A Andrés Romero y Andrés Sabogal, por la coordinación y producción de la orquesta. A Diana Cifuentes, Jimena Barreto y María José Villamil, directoras corales, que hicieron un maravilloso trabajo en cortísimo tiempo. A Samuel Parra y David Hernández por el impecable trabajo de producción musical y audio-visual. A cada uno de los músicos en escena y sobre todo, a Manuel Cubides, por liderar musicalmente este proyecto que nos lleva a un nuevo nivel a todos.

Nuestra universidad es música, es arte, es celebración, es historia y es futuro, es juventud y es vida.

Estamos muy emocionados por presentarles esta maravillosa obra hoy, estamos felices por la celebración de nuestra universidad. Esperamos que disfruten tanto escucharla como nosotros interpretarla.

Muchas gracias.

 

Carolina Gamboa Hoyos, D.Mus.

Directora

Departamento de Música